Te has cerrado solo: la puerta se ha cerrado de un golpe con la llave dentro o el pestillo echado. Antes de llamar a un cerrajero, puedes probar algunas ideas desde fuera si la cerradura es sencilla y no has dado vuelta a la llave. En este artículo te explicamos cuándo tiene sentido intentarlo y cómo hacerlo con una radiografía, un plástico duro o una tarjeta.

Cuándo puedes intentar abrir la puerta tú mismo

El truco de deslizar un plástico entre marco y puerta solo funciona en cerraduras con pestillo de resbalón (el típico “click” al cerrar la puerta sin usar la llave). Es decir: la puerta se ha cerrado solo de un golpe, pero no has girado la llave desde dentro.

  • Sí suele funcionar: puertas de paso (interior), baños, habitaciones, y puertas de entrada con cerradura muy básica que solo tiene el pestillo, sin llave echada.
  • No funciona: si has dado vuelta a la llave (una o varias vueltas), si la cerradura tiene resbalón y bulón, o si es de seguridad o multipunto. En esos casos hay que llamar a un cerrajero.

Qué usar: radiografía, plástico duro o tarjeta

Necesitas algo fino, flexible y resistente que puedas deslizar entre el marco y la puerta para empujar el pestillo hacia dentro:

  • Radiografía: una placa de radiografía antigua (o similar) suele ser ideal: fina, flexible y con buen agarre. Si no tienes, en un centro de salud a veces te dan una de prueba o caducada.
  • Plástico duro: la base o el pico de una botella de refresco cortados en lámina, una funda de carnet rígida o un plástico tipo “carnet” que no se doble al primer intento.
  • Tarjeta de plástico: una tarjeta de fidelización, de transporte o similar (no de crédito/débito, que suelen ser más rígidas y pueden romperse). La idea es que sea flexible para colarla en la ranura.

Cómo intentar abrir la puerta con el plástico o la radiografía

  1. Coloca el plástico o la radiografía entre el marco y la puerta, a la altura del pestillo (unos 15–20 cm por debajo de la cerradura, según la cerradura). Mejor por el lado de las bisagras si la puerta abre hacia ti; si abre hacia dentro, por el lado del pestillo.
  2. Inclina un poco la lámina hacia donde está el pestillo y deslízala con suavidad hasta notar que toca el pestillo (una lengüeta que sobresale del canto de la puerta).
  3. Empuja el pestillo hacia dentro con movimientos cortos y firmes (no a lo bruto, para no doblar el plástico). A veces ayuda dar pequeños golpes secos hacia el interior de la puerta mientras empujas.
  4. Con la otra mano, gira la manija o empuja la puerta en cuanto notes que el pestillo cede. Si el pestillo entra, la puerta debería abrirse.

Consejo: Si la ranura está muy seca o dura, un poco de lubricante (por ejemplo 3 en 1) en el canto de la puerta puede ayudar a que el plástico resbale mejor. Úsalo con cuidado para no manchar.

Si no se abre o la llave está girada

Si tras varios intentos no se mueve el pestillo, o sabes que has dado vuelta a la llave antes de salir, no sigas forzando: puedes dañar el marco o la cerradura. En ese caso lo correcto es llamar a un cerrajero de urgencia. Él podrá abrir la puerta con las herramientas adecuadas y, si hace falta, cambiar el bombín o la cerradura por seguridad.

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Resumen

Cuando te cierras solo por un portazo y no has echado la llave, puedes probar a abrir la puerta desde fuera con una radiografía, un plástico duro o una tarjeta, deslizando la lámina entre marco y puerta y empujando el pestillo hacia dentro. Solo sirve en cerraduras muy sencillas; si la llave está girada o la cerradura es de seguridad, hay que llamar a un cerrajero.

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